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domingo

EL BARRIO LEÓN CUMPLE 100 AÑOS


 EL BARRIO LEÓN

(Primer Centenario)


    Con esta Entrada al Blog, y a punto de entrar en el mes de Marzo, no es mi intención relataros vida y obra del que es considerado como la primera Barriada que se creara en Triana (Sevilla), aprovechando cuantos terrenos fueran asequibles para construir nuevas viviendas, ante la mucha precariedad que este tejido social venía sufriendo bien comenzado ya el siglo XX, y cuantos detalles acerca de aquella, en origen: Barriada de la Torrecilla/Barriada de León, y demás datos, es seguro que serán conocidos de casi todo/as, pues no en vano desde mi adolescencia, me convertí, gracias a las vivencias de mis viejos amigos algunos nacidos a finales del siglo XIX, en el Cronista del Barrio, y sobre el que me empeñé en escribir su historia, una historia que una vez acabada en 1987 titulé <<HISTORIA DEL BARRIÓ LEÓN EN EL RECUERDO>>
    Como bien es conocido de casi todo/as. Nací en la calle Regla Sanz, nº9 un 15 de Enero de 1944 (aquel día costaba 1 litro de aceite 5,00 pts.
    Aunque como he dicho no es mi intención llenar esta Entrada con datos que se recogen en el libro con todo detalle, si que esta llamada es para  reivindicar el que desde aquella fecha de 1987, ni tan siquiera una Dirección del Distrito Triana, se tomó interés en dar vida a una "obrita" que, en cualquier momento, se podría haber considerado como de consulta para la nueva ciudadanía.
    En vísperas de éste que considero especial acontecimiento para el Barrio de mi nacencia, pues a excepción de Triana, fuera de ella ninguno de sus núcleos urbanos aún a cumplido el siglo, es por lo que he vuelto a insistirle a la actual Dirección del Distrito, sin que hasta la fecha se haya tomado, al menos, el interés propio de una cortesía merecida. Sobre todo tratándose de una persona, como la que suscribe, y que en el año 1998 fue distinguida con el título de <<Trianero de Honor>>, y estrenando el Milenio, o sea en el año 2001 le otorgó el mayor premio que se le puede conceder a un Trianero, cantar a su Tierra a través del <<Pregón de la Velá de Santiago y Señá Santa Ana>>.
    Qué duda cabe que habrá que seguir insistiendo, ya que, al parecer, ni esto ni más de media docena de libros dedicados a Triana, han servido para llamar la atención, o al menos para considerarlo un abono, a mi juicio, y espero que al juicio de vosotros y ustedes, meritorio.
    Hoy, por razones familiares, me he visto, en vísperas de mis 80 años, y poco menos que obligado, a trasladarme a la Villa cercana de LOS PALACIOS Y VILLAFRANCA, un pueblo inmenso, y amable donde los haya, y en el que es probable que acabe mis días.
    Aunque estas imágenes están recogidas en el libro, os la dejo a título de reseña recordatoria conque enriquecer esta Entrada:



Parcela XV
(final calle Enrique León)


La Carretera


La Avenida de Coria

Ya solo me queda felicitar a mis amigos y vecinos que aún continúan viviendo en el Barrio, así como a los llegados posteriormente.




jueves

MÁS SOBRE LA HISTORIA DE SEVILLA

 

 

 HISTORIA DE SEVILLA

(Apuntes)

 

Entre tantos apuntes como se vienen publicando, a través de las diferentes investigaciones gracias a Internet, algún día podremos tener lo que habrá de ser la auténtica Historia de la ciudad de Sevilla desde sus aquellos primeros días.

 I

 Siglo XII a.C. a Siglo V a.C. Área aproximada de extensión e influencia de la civilización tartesia.

Ispal (era en la lengua semítica de los fenicios), la primera Sevilla, estuvo emplazada a orillas del “Lacus Ligustinus”, un antiguo estuario formado por inmensas marismas que eran atravesadas por numerosos brazos del río Guadalquivir. Se asentó entre un brazo secundario del río y el arroyo Tagarete, que corría al Este y desembocaba en el Guadalquivir por el Sur. Pudo estar construida (en gran parte por palos y estacas –construcción lacustre-), sobre el borde Occidental de un Promontorio, a salvo de las crecidas, entre las cotas 14 y 17, con el punto más alto en torno a la calle  Aire. Ocupaba unas 9 Has., desde el lugar de Los Reales Alcázares hasta la Plaza del Salvador, y de la Catedral a la Alfalfa. Uno de los brazos del Guadalquivir la ceñía por el Oeste, pasando por las actuales Alameda de Hércules, calle Trajano y calle Tetuán, cruzaba la Plaza Nueva y volvía a unirse con el río por la Puerta del Arenal.

Nació como una ciudad portuaria, como puente entre el Valle del Guadalquivir y el Oriente Mediterráneo, justo en el punto más avanzado al que las naves de carga podían llegar ayudadas por la marea. Fue, por tanto, una ciudad vinculada desde sus orígenes al río y al comercio terrestre y fluvial.

Así, ya en el siglo VIII a.C. Cartago dominaba la península; en los conflictos con Roma, la ciudad fue destruida e incendiada en el 216 a.C.                                 

Gracias a la victoria de Roma en el 206 a.C., se inicia la construcción de Itálica y la reconstrucción de Sevilla a la que se denomina Híspalis. Con ellas el proceso de romanización de la Bética fue imparable. El puerto de Híspalis canalizaba el potencial de toda la región. Con estas actividades, Híspalis pasó de una escasa población romana a una mayoría que impuso su lengua y costumbres, llegando a participar activamente en las guerras civiles de Roma.

 II

 Julio Cesar transformó a Híspalis en una “oppidum” (lugar elevado, Plaza fuerte), ensanchó su perímetro y mandó levantar unas nuevas murallas. En el 45 a.C., alcanzó el título de Colonia y concedió a sus pobladores la ciudadanía romana de pleno derecho. Con ello “Iulia Rómula Híspalis” será en realidad una nueva fundación.

                     

A lo largo de los años Híspalis reafirmará frente a Itálica su posición de encrucijada de vías marítimas y terrestres. En la ciudad disfrutó de Astilleros, almacenes para el aceite y el grano; en los alfares se fabricaban ánforas y ladrillos; importaba productos mediterráneos y a su vez exportaba minerales y cereales. El Imperio Híspalis se convertiría en capital de la provincia de la bética y cabecera de una Diócesis (Sede) que agrupaba a las seis provincias de Hispania y del Norte de África. Su población llegó a alcanzar los 10.000 habitantes..

                         

El perímetro de la ciudad se extendía por las actuales calles de Mateos Gagos, Puerta de la Carne, Puerta del Osario, Santa Catalina, Encarnación, calle Cuna, Plaza del Salvador y Catedral, en una superficie aproximada de 35 Has. El “Cardo Máximo” (calle principal) podría haber estado situado en las calles Abades, bajo la que se han encontrado antiguas cloacas; el “Decumano máximo” (calle con orientación Norte-Sur) seguía el eje de la actual calle Águilas.

                     

    Ambos se cruzaban en un Foro (plaza) -en la Plaza de la Alfalfa- entorno al que se situaban los edificios públicos más importantes; la Basílica se hallaba en el lugar de la Iglesia del Salvador; las termas se encontraban junto al actual Palacio Arzobispal; en la parte más alta de la ciudad -en la calle Mármoles- se situaba el templo dedicado a Marte, donde quedan a la vista tres de sus seis columnas, y en la zona de la Catedral, al pie del brazo del río, estuvo el Foro Portuario. Otros grandes edificios, como el teatro, el anfiteatro o el circo debieron estar fuera de las murallas, entre la Puerta y la carretera de Carmona; y un largo Acueducto -lo Caños de Carmona- que abastecía de agua a la ciudad; posteriormente fue reconstruido por los Almohades en 1172 y que abasteció de agua a la ciudad hasta 1912 aunque su primer destino fue abastecer los aljibes del Palacio de la Buhaira a través de una acequia; la traída comenzaba en Alcalá de Guadaira donde era subterráneo. La conducción tenía alrededor de 17 kilómetros. En el año 1653 se descubrieron y contabilizaron más de 100 pozos con tapaderas (Lumbreras) unas de piedra y otras de madera.

                         


 

 III

 

Ya en el siglo XII, aprovechando cimientos y pilares de la época romana, se construyó más de un kilometro de arcos desde el lugar del la antigua Cruz del Campo, y que al parecer, en esto no se ponen de acuerdo los historiadores en que ésta fuera cubierta con un Templete hacia 1380, 1482 o 1521.


 

A través de aquellos arcos que daban apoyo al acueducto, éste continuaba la traída del agua hasta la puerta de Carmona donde se habría construido el primero de los muchos pilares y fuentes que tuvo la ciudad en el año 1398.

 


 

Posteriormente, se construyeron los siguientes lugares de abastecimiento público dependientes del cabildo municipal: la fuente de la plaza de San Francisco (1411), la pila de la Alfalfa (siglo XVI), la pila junto a la Iglesia de la Magdalena (siglo XVI), el pilar frente al Convento de San Benito (1672), la fuente de la Laguna en la Encarnación (1720), el pilar del barrio de la Calzada (1760), dos pilares en el barrio de San Bernardo (siglo XVIII). También estaban: el pilar de la Cuadra, que fue convertido en una fuente tras la construcción de la Real Audiencia, la pila del Hierro, que estaba entre la calle Alemanes y la avenida de la Constitución, y que fue eliminada a finales del siglo XVI.

       


 El pilar junto a la Iglesia de San Juan de la Palma (1518), el pilar de la calle San Esteban (1518), y la fuente de la plaza del Duque de Medinaceli (1758) en la actualidad Plaza de Pilatos, mediante Impluvias (Cavidad, generalmente rectangular, en el centro del atrio de las casas  romanas para recibir el agua de lluvia desde los techos circundantes). También norias y aljibes circulares. Es posible que este acueducto abasteciera a los 17 baños públicos, existentes en la ciudad, y que una de estas impluvias se encontrara en el patio del Palacio  que fuera construido por Pedro Enriquez de Quiñones y su segunda esposa Catalina de Ribera en el año 1483.

 

           


 

Hoy el palacio se denomina de Pilatos (aunque su verdadero nombre es Palacio de San Andrés), porque Fadrique de Castilla, hijo de los anteriores, al regreso de su viaje a Jerusalén en el año 1519 cayó en la cuenta de que la distancia existente entre la Casa del Prefecto Poncio Pilatos y el lugar del Gólgota (Calvario) había la misma distancia que la de su Palacio y el Humilladero  (sencillo lugar de devoción situado a las salida o entrada de los pueblos y las ciudades, consistente en unas gradas -bien de forma circular o poligonal-, en las cuales se colocaba alguna columna rematada por una cruz con el fin de fomentar la piedad de los caminantes, peregrinos y viajeros), de la Cruz del Campo, hoy se encuentra arropado por la Barriada de Santa Teresa.

                                            


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SEVILLA EN LA HISTORIA

 



MONUMENTO A LA SANTÍSIMA TRINIDAD

 

Corre el año 1795 cuando, al parecer, unidos ambos criterios entre el Ayuntamiento de Sevilla, cuyo Asistente (tengo dudas entre el Navarro, Jerónimo de Uztáriz  y Tovar, Marqués de Uztáriz, y el Calereño Manuel Cándido Moreno y Cidoncha, Conde de Fuente Blanca, ya que ambos figuran como Asistentes de la ciudad en aquella época).

    Sea el que fuere y, al parecer, uniendo criterios con el Obispado, a cuyo frente se encontraba en calidad de Obispo el Mallorquín Antonio Despuig y Dameto, estudian el proyecto de levantar un monumento a la Santísima Trinidad.

Según datos recogidos en la ficha de la Fototeca del Patrimonio Histórico, el citado monumento sería realizado por el Arquitecto Gaditano Felix Caraza quien en 1784 sería nombrado Arquitecto Mayor de Sevilla por el Ayuntamiento.

El monumento carente del mantenimiento adecuado, y viendo que ya se encontraba en un triste estado de abandono, fue derruido en el año 1868. Hay que reseñar el que aunque aquel año fue un tanto convulso debido a la Revolución llamada “La Gloriosa” o de Septiembre “Septembrina”, y que fue una sublevación militar con elementos civiles los cuales tuvieron lugar en España, que tuvo como consecuencia el destronamiento y exilio de Isabel II el cual dio paso al “Sexenio Democrático 1868/1873 primero en forma de monarquía parlamentaria, durante el reinado de Amadeo I de Saboya (1871-1873-abdicación el 11 de Febrero), y después en forma de República, la Primera República (1873-1874).

El francés, natural de Garchzy, Jean Laurent, sería el autor de la fotografía que se muestra. Éste Fotógrafo, reconocido en los más altos escalafones de la sociedad sevillana, llegaría a ser nombrado Fotógrafo de Isabel II. Su amor por la Fotografía hizo que se dedicara a recorrer España, un país sumido en constantes guerras, conflictos y renovaciones urbanas.



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LA HISTORIA

 

CONVENTO DE LAS MÍNIMA

Colección de fotografías acerca de su evolución

(TRIANA, Sevilla)

(Segunda parte)
























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LA HISTORIA


 CONVENTO DE LAS MÍNIMAS

(Triana)

Colección de fotografías acerca de su evolución

(Primera parte)

(FUENTE DE LEÓN Badajoz)










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domingo

NUEVO LIBRO RELATOS CON SEVILLANÍA

 


LAS REALES ATARAZANAS

(dār aṣṣinā'ah 'casa de la industria')

 

Las Reales Atarazanas de Sevilla se construyeron por orden de Alfonso X el Sabio en 1252 para que en ellas se llevara a cabo la construcción de grandes galeras que hicieran frente a los musulmanes norteafricanos. No solo se convirtieron en las más antiguas de España, sino que también fueron una de las más importantes de todo el mundo. Aunque lo que se conserva hoy poco tiene que ver con la magnificencia de lo que un día fue este lugar, adentrarse en ella sigue siendo algo especial e imponente. Las inmensas galerías, expuestas unas junto a otras de manera perpendicular al Guadalquivir, son una auténtica maravilla. Aunque están cerradas al público en ocasiones se organizan visitas guiadas que merece la pena realizar en cualquier época de año.

                               


Las Atarazanas (astilleros) de Sevilla, que se conservan en la actualidad en el barrio del Arenal, constituyeron la industria naval propiedad de la Corona de Castilla en la ciudad, y estuvieron operativas entre los siglos XIII y XV. 

Estos astilleros estaban especializados en la construcción de galeras, como ya se ha dicho, las cuales jugaron un papel de suma importancia en las luchas por el control del estrecho de Gibraltar, así como en la participación castellana en la guerra de los Cien Años.


                   


El complejo consistía de un edificio de diecisiete naves junto a una gran explanada de arena que llegaba hasta la orilla del río Guadalquivir, y cuya zona era y es conocida en la actualidad como el Arenal.

 El 13 de marzo de 1969 el Estado la declara Monumento Histórico Artístico, y el 18 de junio de 1985 se aumentó el grado de protección del inmueble declarando a la Maestranza de Artillería (que ocupa las siete naves que se conservan y otras estructuras, como un pabellón delantero) Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento.

La primera noticia que se tiene de unos astilleros en la ciudad data del siglo I a.C., cuando tiene lugar la guerra civil entre Pompeyo y Julio César:

El Polígrafo, militar y funcionario romano (116-27 a.C.,) CayoTerencio Varrón practicó un reclutamiento por toda la provincia de la Hispania Ulterior  (fue una de las dos provincias en las que la República romana dividió Hispania al comenzar la conquista de la península junto a la Hispania Citerior. Comprendía inicialmente el valle del Guadalquivir, aunque posteriormente incluyó toda la parte occidental de la península ibérica. Su capital fue Corduba, la actual Córdoba,  y añadiendo a sus dos legiones completas treinta cohortes auxiliares. Almacenó una gran cantidad de trigo que parte debía enviar a los de Marsella y parte igualmente, a Lucio Afranio y Marco Petreyo (partidarios de Pompeyo). Así mismo, ordenó a los gaditanos construir diez navíos de línea (buques de guerra de tres palos) en los astilleros reales de la Corona de Castilla, procurando además que se construyeran bastantes en Híspalis. Julio César. De Bellum civile. 49 a.C.

En el siglo IX se producen una serie de ataques normandos (vikingos), en las costas peninsulares, siendo uno de ellos en Sevilla. Esto motiva al califa Abd al-Rahman II a reforzar la muralla de Isbylia (de origen romano) y a crear una flota de guerra permanente. Con este fin, ordena la construcción de unos astilleros en Sevilla:

Se ordenó que se construyese una atarazana en Sevilla, y que se fabricasen barcos; se preparó la fábrica reclutando a hombres de mar de las costas de España, a quienes dio buenos suelos y proveyó de instrumentos o máquinas para arrojar betún ardiendo.

Unos 200 años más tarde, en 1184, el califa Abu Yacub Yusuf I ordenó al entonces gobernador de la ciudad, Abu Dawud Yalul ben Yildasan la fabricación de unos astilleros donde, en un corto espacio de tiempo, poder construir una gran flota para hacer frente a los reinos cristianos.

No se sabe con certeza donde se encontraban las antiguas atarazanas. De acuerdo con las labores arqueológicas realizadas se sabe que las atarazanas castellanas que hoy se conservan no se edificaron sobre ninguna anterior.



Fernando III rey de Castilla y León, conquista Sevilla a los musulmanes en 1248. Tras realizar conquistas por gran parte de la península decide emprender campañas militares para tomar también el norte de África y prevenir así posibles amenazas que pudieran provenir de esa zona. Para ello decide construir en Sevilla varios bajeles y galeras. No obstante, Fernando fallece en 1252 y su hijo, Alfonso X, y es entonces cuando concuerda con la utilidad de crear una flota, ordenando la construcción de las llamadas Atarazanas Reales.

Ampliando datos, el lugar elegido fue un terreno fuera del recinto amurallado y muy cerca del Guadalquivir, en la zona comprendida entre la torre del Oro, la torre de la Plata, la puerta del Carbón y el postigo del Aceite.




Por ello, en el barrio de El Arenal se levantaron 17 naves de fábrica de ladrillo en sentido perpendicular al Guadalquivir y delante de la cerca almohade de la ciudad, que cubrían unos 15.000 metros cuadrados.

Las Atarazanas también incluían la denominada Resolana del Río, una gran explanada de arena que llegaba hasta la orilla del Guadalquivir.

Arquitectónicamente se trata de una obra gótica y mudéjar construida toda ella en fábrica de ladrillo, que muestra el influjo del arte almohade en las construcciones medievales en la ciudad de Sevilla. Asombran las dimensiones de sus anchas y largas naves adosadas y cubiertas por bóvedas de arista, apropiadas para la construcción de los mayores barcos de la época. Estas naves se comunican lateralmente a través de gruesos arcos ligeramente apuntados y enfrentados entre sí que arrancan directamente desde el suelo, y que en su conjunto provocan en su interior perspectivas atractivas.



Del libro  I

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