https://drive.google.com/file/d/1cumZDFgScdrmv6v86r4IVQ35TlgiBzde/view?usp=share_link
(100 años de Historia)
Este es el medio que siempre he deseado para hacer llegar al gran público mis inquietudes artísticas: La Literatura variada, así como la Poesía como esencia de ella. La Pintura.La Escultura. La Fotografía Artística. Y ese largo etc. de los muchos lenguajes de manifestación que encierran las Artes en general.
EL BARRIO LEÓN
(Primer Centenario)
(Apuntes)
Entre tantos
apuntes como se vienen publicando, a través de las diferentes investigaciones
gracias a Internet, algún día podremos tener lo que habrá de ser la auténtica
Historia de la ciudad de Sevilla desde sus aquellos primeros días.
Ispal (era en la lengua semítica de los fenicios), la primera Sevilla, estuvo emplazada a orillas del “Lacus Ligustinus”, un antiguo estuario formado por inmensas marismas que eran atravesadas por numerosos brazos del río Guadalquivir. Se asentó entre un brazo secundario del río y el arroyo Tagarete, que corría al Este y desembocaba en el Guadalquivir por el Sur. Pudo estar construida (en gran parte por palos y estacas –construcción lacustre-), sobre el borde Occidental de un Promontorio, a salvo de las crecidas, entre las cotas 14 y 17, con el punto más alto en torno a la calle Aire. Ocupaba unas 9 Has., desde el lugar de Los Reales Alcázares hasta la Plaza del Salvador, y de la Catedral a la Alfalfa. Uno de los brazos del Guadalquivir la ceñía por el Oeste, pasando por las actuales Alameda de Hércules, calle Trajano y calle Tetuán, cruzaba la Plaza Nueva y volvía a unirse con el río por la Puerta del Arenal.
Nació como una ciudad
portuaria, como puente entre el Valle del Guadalquivir y el Oriente
Mediterráneo, justo en el punto más avanzado al que las naves de carga podían
llegar ayudadas por la marea. Fue, por tanto, una ciudad vinculada desde sus
orígenes al río y al comercio terrestre y fluvial.
Así, ya en el siglo VIII
a.C. Cartago dominaba la península; en los conflictos con Roma, la ciudad fue
destruida e incendiada en el 216 a.C.
Gracias a la victoria de Roma en el 206 a.C., se inicia la construcción de Itálica y la reconstrucción de Sevilla a la que se denomina Híspalis. Con ellas el proceso de romanización de la Bética fue imparable. El puerto de Híspalis canalizaba el potencial de toda la región. Con estas actividades, Híspalis pasó de una escasa población romana a una mayoría que impuso su lengua y costumbres, llegando a participar activamente en las guerras civiles de Roma.
A lo largo de los años Híspalis reafirmará frente a Itálica su posición de encrucijada de vías marítimas y terrestres. En la ciudad disfrutó de Astilleros, almacenes para el aceite y el grano; en los alfares se fabricaban ánforas y ladrillos; importaba productos mediterráneos y a su vez exportaba minerales y cereales. El Imperio Híspalis se convertiría en capital de la provincia de la bética y cabecera de una Diócesis (Sede) que agrupaba a las seis provincias de Hispania y del Norte de África. Su población llegó a alcanzar los 10.000 habitantes..
El perímetro de la ciudad se extendía por las actuales calles de Mateos Gagos, Puerta de la Carne, Puerta del Osario, Santa Catalina, Encarnación, calle Cuna, Plaza del Salvador y Catedral, en una superficie aproximada de 35 Has. El “Cardo Máximo” (calle principal) podría haber estado situado en las calles Abades, bajo la que se han encontrado antiguas cloacas; el “Decumano máximo” (calle con orientación Norte-Sur) seguía el eje de la actual calle Águilas.
Ambos se cruzaban en un Foro (plaza) -en la Plaza de la Alfalfa- entorno al que se situaban los edificios públicos más importantes; la Basílica se hallaba en el lugar de la Iglesia del Salvador; las termas se encontraban junto al actual Palacio Arzobispal; en la parte más alta de la ciudad -en la calle Mármoles- se situaba el templo dedicado a Marte, donde quedan a la vista tres de sus seis columnas, y en la zona de la Catedral, al pie del brazo del río, estuvo el Foro Portuario. Otros grandes edificios, como el teatro, el anfiteatro o el circo debieron estar fuera de las murallas, entre la Puerta y la carretera de Carmona; y un largo Acueducto -lo Caños de Carmona- que abastecía de agua a la ciudad; posteriormente fue reconstruido por los Almohades en 1172 y que abasteció de agua a la ciudad hasta 1912 aunque su primer destino fue abastecer los aljibes del Palacio de la Buhaira a través de una acequia; la traída comenzaba en Alcalá de Guadaira donde era subterráneo. La conducción tenía alrededor de 17 kilómetros. En el año 1653 se descubrieron y contabilizaron más de 100 pozos con tapaderas (Lumbreras) unas de piedra y otras de madera.
Ya en el siglo XII, aprovechando cimientos y pilares de la época romana, se construyó más de un kilometro de arcos desde el lugar del la antigua Cruz del Campo, y que al parecer, en esto no se ponen de acuerdo los historiadores en que ésta fuera cubierta con un Templete hacia 1380, 1482 o 1521.
A través de aquellos arcos que daban apoyo al acueducto, éste continuaba la traída del agua hasta la puerta de Carmona donde se habría construido el primero de los muchos pilares y fuentes que tuvo la ciudad en el año 1398.
Posteriormente, se construyeron los siguientes lugares de abastecimiento público dependientes del cabildo municipal: la fuente de la plaza de San Francisco (1411), la pila de la Alfalfa (siglo XVI), la pila junto a la Iglesia de la Magdalena (siglo XVI), el pilar frente al Convento de San Benito (1672), la fuente de la Laguna en la Encarnación (1720), el pilar del barrio de la Calzada (1760), dos pilares en el barrio de San Bernardo (siglo XVIII). También estaban: el pilar de la Cuadra, que fue convertido en una fuente tras la construcción de la Real Audiencia, la pila del Hierro, que estaba entre la calle Alemanes y la avenida de la Constitución, y que fue eliminada a finales del siglo XVI.
Hoy el palacio se denomina de Pilatos (aunque su verdadero nombre es Palacio de San Andrés), porque Fadrique de Castilla, hijo de los anteriores, al regreso de su viaje a Jerusalén en el año 1519 cayó en la cuenta de que la distancia existente entre la Casa del Prefecto Poncio Pilatos y el lugar del Gólgota (Calvario) había la misma distancia que la de su Palacio y el Humilladero (sencillo lugar de devoción situado a las salida o entrada de los pueblos y las ciudades, consistente en unas gradas -bien de forma circular o poligonal-, en las cuales se colocaba alguna columna rematada por una cruz con el fin de fomentar la piedad de los caminantes, peregrinos y viajeros), de la Cruz del Campo, hoy se encuentra arropado por la Barriada de Santa Teresa.
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MONUMENTO A LA SANTÍSIMA TRINIDAD
Corre el año 1795 cuando, al parecer, unidos ambos criterios entre el Ayuntamiento de Sevilla, cuyo Asistente (tengo dudas entre el Navarro, Jerónimo de Uztáriz y Tovar, Marqués de Uztáriz, y el Calereño Manuel Cándido Moreno y Cidoncha, Conde de Fuente Blanca, ya que ambos figuran como Asistentes de la ciudad en aquella época).
Sea el que fuere y, al parecer, uniendo criterios con el
Obispado, a cuyo frente se encontraba en calidad de Obispo el Mallorquín
Antonio Despuig y Dameto, estudian el proyecto de levantar un monumento a la
Santísima Trinidad.
Según datos recogidos en
la ficha de la Fototeca del Patrimonio Histórico, el citado monumento sería realizado
por el Arquitecto Gaditano Felix Caraza quien en 1784 sería nombrado Arquitecto
Mayor de Sevilla por el Ayuntamiento.
El monumento carente del mantenimiento adecuado, y viendo que ya se encontraba en un triste estado de abandono, fue derruido en el año 1868. Hay que reseñar el que aunque aquel año fue un tanto convulso debido a la Revolución llamada “La Gloriosa” o de Septiembre “Septembrina”, y que fue una sublevación militar con elementos civiles los cuales tuvieron lugar en España, que tuvo como consecuencia el destronamiento y exilio de Isabel II el cual dio paso al “Sexenio Democrático 1868/1873 primero en forma de monarquía parlamentaria, durante el reinado de Amadeo I de Saboya (1871-1873-abdicación el 11 de Febrero), y después en forma de República, la Primera República (1873-1874).
El francés, natural de
Garchzy, Jean Laurent, sería el autor de la fotografía que se muestra. Éste
Fotógrafo, reconocido en los más altos escalafones de la sociedad sevillana,
llegaría a ser nombrado Fotógrafo de Isabel II. Su amor por la Fotografía hizo
que se dedicara a recorrer España, un país sumido en constantes guerras, conflictos
y renovaciones urbanas.
CONVENTO DE LAS MÍNIMA
Colección de fotografías acerca de su evolución
(TRIANA, Sevilla)
(Segunda parte)
CONVENTO DE LAS MÍNIMAS
(Triana)
Colección de fotografías acerca de su evolución
(Primera parte)
(FUENTE DE LEÓN Badajoz)
LAS
REALES ATARAZANAS
(dār
aṣṣinā'ah 'casa de la industria')
Las Reales
Atarazanas de Sevilla se construyeron por orden de Alfonso X el Sabio en 1252
para que en ellas se llevara a cabo la construcción de grandes galeras que
hicieran frente a los musulmanes norteafricanos. No solo se convirtieron en las
más antiguas de España, sino que también fueron una de las más importantes de
todo el mundo. Aunque lo que se conserva hoy poco tiene que ver con la
magnificencia de lo que un día fue este lugar, adentrarse en ella sigue siendo
algo especial e imponente. Las inmensas galerías, expuestas unas junto a otras
de manera perpendicular al Guadalquivir, son una auténtica maravilla. Aunque
están cerradas al público en ocasiones se organizan visitas guiadas que merece
la pena realizar en cualquier época de año.
Estos astilleros estaban especializados en la construcción de galeras, como ya se ha dicho, las cuales jugaron un papel de suma importancia en las luchas por el control del estrecho de Gibraltar, así como en la participación castellana en la guerra de los Cien Años.
El complejo consistía
de un edificio de diecisiete naves junto a una gran explanada de arena que
llegaba hasta la orilla del río Guadalquivir, y
cuya zona era y es conocida en la actualidad como el Arenal.
La primera noticia que se tiene de unos astilleros
en la ciudad data del siglo I a.C., cuando tiene lugar la guerra civil entre
Pompeyo y Julio César:
El Polígrafo, militar y funcionario romano (116-27
a.C.,) CayoTerencio Varrón practicó un reclutamiento por toda la provincia de
la Hispania Ulterior (fue una de las dos provincias en las que la República romana dividió Hispania al comenzar
la conquista
de la península junto a la Hispania Citerior. Comprendía
inicialmente el valle
del Guadalquivir, aunque posteriormente incluyó toda la parte occidental de
la península
ibérica. Su capital fue Corduba, la actual Córdoba, y añadiendo
a sus dos legiones completas treinta cohortes auxiliares. Almacenó una gran
cantidad de trigo que parte debía enviar a los de Marsella y parte igualmente,
a Lucio Afranio y Marco Petreyo (partidarios de Pompeyo). Así mismo, ordenó a
los gaditanos construir diez navíos de línea (buques de guerra de tres palos)
en los astilleros reales de la Corona de Castilla, procurando además que se
construyeran bastantes en Híspalis. Julio César. De Bellum civile. 49 a.C.
En el siglo IX se producen una serie de ataques normandos (vikingos), en las costas peninsulares, siendo uno de ellos en Sevilla. Esto motiva al califa Abd al-Rahman II a reforzar la muralla de Isbylia (de origen romano) y a crear una flota de guerra permanente. Con este fin, ordena la construcción de unos astilleros en Sevilla:
Se ordenó que se construyese una atarazana en
Sevilla, y que se fabricasen barcos; se preparó la fábrica reclutando a hombres
de mar de las costas de España, a quienes dio buenos suelos y proveyó de
instrumentos o máquinas para arrojar betún ardiendo.
Unos 200 años más tarde, en 1184, el califa Abu
Yacub Yusuf I ordenó al entonces gobernador de la ciudad, Abu Dawud Yalul ben
Yildasan la fabricación de unos astilleros donde, en un corto espacio de
tiempo, poder construir una gran flota para hacer frente a los reinos
cristianos.
No se sabe con certeza donde se encontraban las
antiguas atarazanas. De acuerdo con las labores arqueológicas realizadas se
sabe que las atarazanas castellanas que hoy se conservan no se edificaron sobre
ninguna anterior.
Fernando III rey de Castilla y León, conquista
Sevilla a los musulmanes en 1248. Tras realizar conquistas por gran parte de la
península decide emprender campañas militares para tomar también el norte de
África y prevenir así posibles amenazas que pudieran provenir de esa zona. Para
ello decide construir en Sevilla varios bajeles y galeras. No obstante,
Fernando fallece en 1252 y su hijo, Alfonso X, y es entonces cuando concuerda con la utilidad de
crear una flota, ordenando la construcción de las llamadas Atarazanas Reales.
Ampliando datos, el lugar elegido fue un terreno fuera del recinto amurallado y muy cerca del Guadalquivir, en la zona comprendida entre la torre del Oro, la torre de la Plata, la puerta del Carbón y el postigo del Aceite.
Por ello, en el barrio de El Arenal se levantaron 17 naves de fábrica de ladrillo en sentido perpendicular al Guadalquivir y
delante de la cerca almohade de la ciudad, que cubrían unos 15.000 metros
cuadrados.
Las Atarazanas también incluían la denominada
Resolana del Río, una gran explanada de arena que llegaba hasta la orilla del
Guadalquivir.
Arquitectónicamente se trata de una obra gótica y mudéjar construida toda ella en fábrica de ladrillo,
que muestra el influjo del arte almohade en
las construcciones medievales en la ciudad de Sevilla. Asombran las dimensiones
de sus anchas y largas naves adosadas y cubiertas por bóvedas de arista,
apropiadas para la construcción de los mayores barcos de la época. Estas naves
se comunican lateralmente a través de gruesos arcos ligeramente apuntados y
enfrentados entre sí que arrancan directamente desde el suelo, y que en su
conjunto provocan en su interior perspectivas atractivas.