sábado

LAS MÍNIMAS




CONVENTO DE LAS MÍNIMAS II
(Triana)


Ahora ya la perspectiva desde el Barrio de Triana es distinta. Este Convento, mejor dicho Monasterio de “Las Mínimas”, se remonta al siglo XVI y tiene mucha más historia puesto que las monjas vivían ya de antiguo en la anteriormente citada villa de Fuentes de León (Badajoz).

En 1545, a instancias de diferentes personas, y de Juan Rodríguez Clérigo tercero profeso de la orden de N.P. San Francisco de Paula, se pretendió fundar en la villa de Fuentes de León Casa Convento para la Orden, proyecto que se llevó a feliz término en 1548 siendo Provincial el R.P.F. Francisco de Balza. Parece que, no pudiendo permanecer esta fundación en dicha villa, solicitaron venirse a la ciudad de Sevilla, hecho que quedó autorizado, ante los argumentos expuestos por las monjas, por el Provisor de la Iglesia Sevillana Dr. Gil de Cevadilla (documentado).

El motivo de tal petición de traslado es el de que además de cumplir los votos que hacen los frailes, ellas profesan un cuarto voto, y este es el de no comer carne en ningún tiempo del año, encontrándose sólo y exclusivamente sujetas a una alimentación a base de pescados y frutas, más al carecer de ellos esta villa, la resultante es que ambos alimentos son carísimos, y el que llega muy costoso por lo que muchos días se privan del alimento necesario para su supervivencia, además de ello la gente es muy pobre y no pueden hacer limosnas.

Como quiera que si no son socorridas podrían morir de hambre, es preciso desamparar aquel convento y buscar un sitio competente, y es por ello que deciden venirse a Triana donde tiene noticias de que aquí no existe ningún convento de monjas y además la gente es muy rica, la ciudad muy próspera y disfrutando de excelente huertas y sobre todo de un río sobre el cual les hablaron había abundante pesca, por lo que sus precios serían más asequibles. Habiéndolo consultado con los frailes de la Orden, estos procuraron encontrar en Triana el lugar ideal, el cual es conocido en la actualidad como el Convento o Monasterio de “Las Mínimas”, por lo que el traslado se produce en 1564 ahora bajo el nombre de “Nuestra Señora de Consolación”, la llegada de las primeras tres monjas profesas viven gran alegría al saber que Triana disfruta de una Catedral dedicada a la Señora Santa Ana, además de encontrarse con la circunstancia de que en 1512 los Mínimos de San Francisco de Paula, procedentes de Écija, ya hacía años que habrían llegado también a Sevilla estableciéndose en la Collación de San Miguel, más al no encontrar el lugar adecuado, y previo acuerdo con las autoridades eclesiásticas tomaron posesión de una Ermita en el barrio de San Sebastián en Triana y dedicada al Patrón del mismo nombre aunque con el condicionante de que respetaran sus enseres y bienes a sí como la función principal que la Hermandad dedicaba anualmente a su titular. Al no haber pleito alguno, edificaron una Iglesia Conventual que con el nombre de Santa María de la Victoria, quedaba justo frente al suyo. Quedaron instaladas el 25 de Agosto de 1567.

Pasan los años y las monjas comienzan a no encontrarse a gusto en Trina por dos razones: la primera porque en varias ocasiones gente de mal vivir ha intentado escalar las cercas para robarlas, y segundo porque la última crecida del río de 1595 le dejó absolutamente anegada la casa al tener en el interior un nivel muy por debajo del exterior.

El Conde Asistente de Sevilla con otras personas de la ciudad se ofrecieron a construirle un nuevo edificio conventual siendo el lugar elegido la calle Sierpes, y ello acompañado de grandes dádivas y quedando terminado y bendecido por el Sr. cardenal Rodrigo de Castro en el último tercio de 1596, siendo la víspera de todos los santos la fecha del traslado. El convento y la iglesia de Triana quedó completamente despojado, abandonado y sin el menor ánimo de volver a ser habitado. Cosa que dolió mucho a la gente de Triana, hasta el extremo de escribirle al Padre Fray Gerónimo Durando, General de la Orden de los Mínimos y Legado Apostólico de su Santidad, rogándole las hagan volver con la promesa de que el pueblo se haría cargo de las obras de reconstrucción así como de aportar hijas y deudas que serían dotadas con suficiencia, encontrándose entre los archivos hasta un total de nuevas novicias, llegando a contabilizarse un total de hasta 20.100 ducados.

Las monjas se lo piensan, y a través del Padre General aprueban el 8 de Enero de 1602 enviar doce religiosas con el fin de refundar el Convento. Ya tenemos de nuevo a “Las Mínimas “ en Triana después de seis años que habían abandonado su antiguo Convento de la Cava. Se abriría de nuevo al culto con el nombre de su Patrón San Francisco de Paula y con el título que hoy disfruta de Nuestra Señora de la Salud, el 26 de Abril del mismo año y que hoy goza con la licencia del S.S. Fernando Niño de Guevara, Arzobispo de Sevilla en aquella época. Aquellos albores del siglo XVII (1608) verían la aprobación por parte de Niño de Guevara de una nuevas Reglas para una nueva Corporación nacida 13 años antes bajo su techo; en este caso se trataría de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Tres Caídas, una Hermandad que perteneciendo a la gente de la mar, la cual y ante la imposibilidad de realizar Estación Penitencial, se fusionaría con la de la Esperanza en el año 1616.

Nuevamente en 1755 el Convento estuvo resentido por las numerosas inundaciones, y a punto de arruinarse a consecuencia del terremoto de Lisboa. Don Miguel de Cossio y Don José Águila Cueto, Deán de la Catedral de Córdoba y Prebendo de la de Sevilla, hicieron posible su total restauración quedando terminadas las obras el día 20 de Mayo de 1760.

En el año 1835 con la desamortización de Mendizabal, la Reina Gobernadora Doña María Cristina ordenó la venta de de los bienes de los frailes; en cuanto a las monjas se dio un Decreto por el que se suprimían los conventos que no tuvieran al menos doce monjas profesas. Se hizo el estudio correspondiente del número de monjas y de las rentas que poseían. Entonces fue cuando se dictó orden de exclaustración para “las Mínimas” de Triana, las cuales se reunieron con las de la calle Sierpes el día 7 de Mayo de 1837. El convento de Triana sería vendido a un particular el cual lo convertiría en casa de vecinos. Hacia 1863 aparecen los primeros sublevados socialistas y la reina huye a Francia, por lo que al quedar sin sus más estrechos colaboradores por la muerte de O´donnell y Narváez, llegan los desordenes. El 9 e Octubre d 1868 (año de la Revolución) las religiosas “Mínimas” fueron expulsadas de su convento en calle Sierpes, llevándolas a todas al convento de Santa María de Jesús que la Orden del los Franciscanos de Asís tenían en Sevilla. Ya no volverían. La finca sería vendida por el gobierno a particulares, se derribó el convento y en su lugar se edificó un teatro. Ante el intento de obtener una indemnización por el atropello, le dejaron claro que se olvidara de ello; sería su abogado el Dr. Federico Castejón. La comunicación el 2 de Marzo de 1924.

Han transcurrido 42 años desde aquel expolio y abandono, y las monjas piensan ¿por qué no volver a Triana? Se desconoce de quien parte la idea pero, el caso es que se ponen al habla con Don Miguel Mijares Párroco de Santa Ana, al que han acudido y el cual les dice ¿De dónde sacaremos el dinero que pide el mal llamado dueño del Convento de las Mínimas? Y el milagro se realiza gracias a la generosidad de la Infanta Luisa, pues el 30 de Mayo de 1879 quedan reubicadas de nuevo en su querido Monasterio.

Tres años después sufrirían una nueva inundación, la de 1882, pero esto ya no las arredra, saben que el barrio está con ellas. Años después llega la segunda República y las expulsan de nuevo aunque esta salida dura sólo unos meses. Tampoco habrían de sufrir mucho durante el alzamiento nacional de 1936 pues si bien es verdad que estuvieron a punto de incendiarle el convento esto nunca llegó a suceder.

Su iglesia-Capilla es de una sola nave, reformada en el siglo XVII, cubierta con bóveda de cañón con lunetos y vaída en el crucero. Disfruta de una Espadaña de doble cuerpo ejecutada en ladrillo. El retablo del presbiterio es Barroco, construido entre 1755 y 1760.
Fachada 1967

Compás de entrada

Púlpito sacado de laCapilla

Virgen de Guadalupe SXVIII

Referencia nivel del agua


Puerta Reglar y Locutorio

El Torno

Arco acceso al Claustro

Patio interior

Claustro y dormitorios

Protocolo de bienes

Indulgencia concedida por el Papa Clemente VII al Monasterio

La Capilla

Altar Mayor

Ntra. Sra. de Consolación


Crucificado SXVII (Fondo Triana)

Virgen del Tránsito

Ecce-Homo (Anónimo)

San José (Anónimo)

San Miguel Patrono de la Orden Mínima

San Francisco de Paula (Grabado SXVI)



1 comentario:

  1. He intentado en varias ocasiones conocer este convento por dentro, pero nunca fue posible porque sólo abren los domingos. Aunque sea a través de tu trabajo he podido verlo al menos en la parte que tu lo has podido conocer. Felicidades y un saludo. R. Rodríguez.

    ResponderEliminar