martes

LA CUNA TRIANA



Entre dos ríos se mece

la cuna de mis amores;

la que sin remedio siente,

y sin opciones padece.

Es Triana...

Y en su tierno bamboleo

de un tira y afloja amargo,

no sale de aquel letargo

en que un día cayó

por culpa del desatino

al que alguien la llevó.



Entre dos ríos se mece

la cuna de mis amores;

la que siempre vi reír,

y ahora tan solo entristece.

Es Triana...

Y en su vano desespero

por superar amarguras,

ha convertido en locuras

la idea de un nuevo hacer,

nostalgias de muchas noches

esperando amanecer.



Entre dos ríos se mece

la cuna de mis amores;

la que cuando llora sueña,

y vi soñar tantas veces.

Es Triana...

Y en su onírico momento

de debilidad suprema,

hasta su sangre me quema

cuando corriendo descalza,

la punta de aquel cuchillo

a ella siempre le alcanza.



Entre dos ríos se mece

la cuna de mis amores;

la que dueña de la tierra

ve que de esta adolece.

Es Triana...

Y detrás de una muralla

levantada por los hombres

de los que no quiere nombres,

ni aquel momento vivido

y al que nunca le encontró

el más mínimo sentido.



Entre dos ríos se mece

la cuna de mis amores;

de la pasión y el desvelo

que entre sus orillas crece.

Es Triana...

Y en silencio se mantiene

sin necesidad de halagos,

por eso lo que yo hago

en silencio y a escondidas

es luchar a mi manera

dando sentido a su vida.



Esta cuna que es Triana

tiene tanta vida,

que si no fuera por eso

no sería conocida.

Ni conocida ni hallada

como la vemos hoy día,

pletórica de una luz,

de un color y hasta un calor

que ya los quisieran esos

que vienen de moscardón.

¡Quién quiera entender

que entienda

cómo los entiendo yo!



Triana:

Tú sabes bien de quien hablo

cuando contigo en silencio

éste diálogo entablo.
 
 
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